El Consejo de Europa reconoce la libertad religiosa y de conciencia

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El Consejo de Europa ha realizado un importante reconocimiento –aunque limitado- de los derechos religiosos y de conciencia en el ámbito público a través de una resolución aprobada por su Asamblea Parlamentaria.

“Un paso importante de esta resolución es la mención del derecho a la objeción de conciencia y la ampliación de su ámbito de aplicación” declaró a CNA el director general del Centro Europeo para la Ley y la Justicia Grégor Puppinck el 29 de abril.

“Es la primera vez que veo un documento, una fuente de ley, que menciona la existencia de un derecho a la objeción de conciencia y la libertad de conciencia  en todos los asuntos moralmente sensibles”, agregó Puppinck.  Esto significa que es aplicable al derecho fundamental que tienen los padres a educar a sus hijos.

La resolución de 1928, aprobada por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa el 24 de abril,  expresa: “Por tanto, la Asamblea hace un llamado a los Estados miembros para… facilitar las creencias religiosas en la esfera pública, garantizando la libertad de pensamiento en relación a la salud, la educación y la función pública “.

Sin embargo, esta posibilidad se da “siempre y cuando se respeten los derechos de los demás a estar libres de discriminación, y el acceso a los servicios legales esté garantizado”. Esto preocupa a algunos críticos  que temen que  los derechos de la libertad religiosa sean vistos como inferiores y secundarios respecto al aborto y los “derechos” del gay.

El Consejo de Europa, que trabaja para promover la cooperación entre sus 47 Estados miembros en el ámbito de los derechos humanos, adoptó la medida casi por unanimidad, con una votación de 148-3, con siete abstenciones.

Tras la adopción de la resolución siguió un animado debate sobre “La violencia contra las comunidades religiosas”. El informe estuvo a cargo de Luca Volonté, presidente del Partido Popular Europeo.

El esfuerzo para aprobar la medida tuvo una fuerte resistencia  por parte de los delegados escandinavos. Un representante de Dinamarca, se quejó de que el informe “insista en poner los derechos religiosos por encima de otros derechos fundamentales … claro que los derechos de la libertad religiosa deben ser respetados, pero no deben interponerse en el camino del derecho a un servicio legal, el derecho al aborto y la igualdad de todos, independientemente de su homosexualidad o heterosexualidad “.

Puppinck explicó que “el texto de la resolución no fue perfecto” y que él hubiera preferido que fuera “más fuerte”, pero añadió que no fue  “malo” ya que de hecho, “facilita la defensa de los derechos de los cristianos” a la educación de sus hijos, la libertad de expresión y la objeción de conciencia.

La resolución, mencionó Puppinck, es una continuación de la resolución de 2011 de la Asamblea, que se centró en la persecución de los cristianos en Oriente Medio, y que se basó en términos más enérgicos que los de la Resolución de 1928.

Debido a que se ha vuelto “cada vez más difícil en Europa” abogar por los tres ámbitos de la libertad religiosa anteriormente mencionados, Puppinck explicó que la resolución es un paso adelante como afirmación de esos derechos.

“Esos derechos fueron negados ampliamente en el norte de Europa, y fueron negados por los gobiernos socialistas, por ello es importante mencionarlos y reconocerlos.”

Puppink citó los intentos existentes en Francia, España, Alemania y Rusia, para reducir los derechos de los padres respecto a la educación de sus hijos y el uso de la educación pública para promover los valores seculares.

“En Francia estamos enfrentando un momento difícil con nuestro gobierno, que no respeta del todo los derechos de los padres”. “Tenemos algunos miembros del gobierno francés que dicen que los niños pertenecen en primer lugar al Estado, a la comunidad, y en segundo lugar a la familia”,  explicó Puppinck, tras elogiar la  resolución para reafirmar los “derechos de los padres respecto a la educación de sus hijos.”

La parte de la resolución que restringe la libertad religiosa cuando interfiere en otros derechos no fue mencionada ni escrita por Volonté y no estaba presente en el proyecto original, sino que se entró en el tema a través de las enmiendas adoptadas después del debate sobre este asunto, y Volonté concordó con ellos a fin de obtener una amplia mayoría que apoyara la resolución.

Volonté presidió un seminario, después de la adopción de la resolución, que se centró en los casos de dos cristianos británicos que fueron penalizados en sus lugares de trabajo por sus creencias religiosas.

En enero, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos se pronunció sobre el caso de Shirly Chaplin, una enfermera a quien le prohibieron llevar la cruz en el trabajo, y el caso de Gary McFarlane, un terapeuta despedido por decir que él no sería capaz de dar la terapia sexual a parejas homosexuales. Y mencionó que no se habían violado  los derechos indebidamente según la ley de discriminación del puesto de trabajo de Reino Unido.

Aunque se reconoció que fueron las creencias religiosas las que motivaron sus actos y eran dignos de protección, el Tribunal decidió que la ley británica en estos casos tenía un amplio “margen de apreciación”, lo cual permite a las  legislaturas y a los empleadores una amplia discreción sobre cómo equilibrar los derechos en conflicto “.

Chaplin y McFarlane han apelado la decisión de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que también es un órgano del Consejo de Europa.

Las resoluciones de la Asamblea influyen en las decisiones del tribunal, señaló Puppinck, y agregó que los casos de McFarlane y Chaplin fueron parte de la motivación para la introducción de la resolución.

En la decisión de enero contra Chaplin y McFarlane, el tribunal encontró que la legislación británica había protegido insuficientemente a otro cristiano, Nadia Eweida. Determinó que la libertad de religión había sido violada después de que ella continuara llevando la cruz a su trabajo en British Airways.

Todos estos casos, y la resolución, son parte de una tendencia cada vez mayor de “conflicto de derechos” casos relacionados con la identidad cristiana y su expresión en la esfera pública europea.

Chaplin y McFarlane Chaplin and McFarlane han apelado a la Gran Sala mencionando que las protecciones para la libertad del “pensamiento, conciencia y religión” no tendrían sentido si el Tribunal no aclara cómo deberían ser equilibrados los derechos de los cristianos, y otras personas religiosas, con los derechos mantenidos por las personas seculares y las sociedades.

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