Educación y libertad

farodevigo.es

Carmen Rivas – Vilagarcía de Arosa

01.05.2013 | 03:41

Me parece que ya tengo claro por qué nuestra democracia no termina de “madurar” y la educación me lo ha puesto en bandeja: mientras la libertad no sea plena, de verdad, llevada a la práctica, y no solo sirva como “lemas de algunas manifestaciones”, “símbolos de algunas campañas electorales”, y “banderas para algunos partidos autollamados liberales”, es decir, todo y solo mera teoría, España (llámese país, conjunto de comunidades, estado€) no será capaz de darse cuenta (véase y fíjese en Finlandia) de que la base principal de un país próspero y que sale adelante, es su educación. Incluso se destinan más presupuestos que en sanidad porque sus ciudadanos con una educación óptima, serán buenos usuarios de la misma, no abusarán, ni malgastarán, ni ofenderán a sus medios humanos, tratándolos con respeto (ya se ve en algunos ambulatorios carteles pidiendo por favor el uso justo de los medicamentos y también el respeto por médicos y enfermeras).
Pues bien, ahora hay por parte de algunos profesores y algunos sindicatos de la enseñanza (muy libres para decir lo que piensan pero sin dejar libertad para elegir) una oposición frontal para que la Xunta (Consellería de Educación) niegue a los colegios mal llamados “discriminatorios” una subvención porque ellos creen que los niños y niñas si no conviven normalmente, se educan juntos, van de excursión, juegan en el patio€ hay entonces una clara discriminación por razón de sexo.
Yo, con 47 años, he estudiado en un colegio femenino (porque antes los concertados eran separados). Incluso en el instituto, ya con 16 años, éramos solamente chicas, era el instituto femenino que así se llamaba en mi ciudad. Y créanme que ni tengo tara, ni me perdí (nada) ni maduré tarde€ ni lo echábamos de menos.
Lo que verdaderamente discrimina es que algunos jueces estén politizados (rindiéndose a las normas del partido que lo ha elegido); que yo tenga que escoger el cole según la zona que viva y aquel que me “corresponda” (guste o no); que se restrinjan las opciones de elección a “concertado” y “público” cuando en un país moderno, democrático y libre, cuanta mayor sea la opción, más libre (véanse las variedad de matrimonios que podemos entender en la actualidad); que los ofensores a ultranza de la enseñanza mixta le pregunten a niños de estos colegios (de cualquier edad) si se sienten discriminados o si los que han terminado son psicológicamente retrasados, o víctimas permanentes de la camilla de un psiquiatra, o no llevarían jamás a este colegio a sus futuros hijos€
Cuando yo, por mis preferencias, o mis motivos personales, libremente diferentes a otros, quiero llevar a mis hijos a “tal” o “cual” cole, nadie me está haciendo un favor porque los colegios públicos, al igual que pasa con la sanidad pública, no puede abarcar a toda la población y esta hace convenios con los centros privados para agilizar operaciones, realizar pruebas, etc. Y además, creo que lo sangrante, es que los colegios públicos siempre dependen del gobierno de turno, de sus presupuestos, recortes, normas nuevas,€ y yo no quiero depender cada 4 años de un partido político.
Ojalá haya muchos colegios públicos, plazas de profesores, dinero para que realicen cursos, dinero para las mejoras, patios grandes y, a ser posible, con hierba artificial, padres más involucrados con los claustros,€ pero yo, que he pasado por centros públicos, esto no es real y espero que algún día sea posible.
Así que mientras, déjenme elegir igual que elijo en las votaciones, igual que elijo mis tiendas de ropa, igual que elijo si voy o no a misa. Y, por último, no sean demagogos con el argumento de que con esas “ayudas” de la Xunta a estos colegios, se podrían hacer mejoras en los demás, porque un paciente de la sanidad pública quiere que lo operen cuanto antes, sea en una cama pública o privada. Que la “fachada o pintura” está en la libertad.
Déjenme equivocarme con mis hijos, yo les dejaré hacerlo con los suyos.

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